Bitácora Primera Clase
EL PRIMER DÍA DE CLASES Observé el reloj mientras caminaba a paso rápido y seguro por el puente gris. Las manecillas indicaban las siete con cinco minutos. No podía creer que siendo el primer día, llegaría tarde; posiblemente para muchos no sea tan grave, es decir, son solo cinco minutos de retraso, pero… ¿Qué pasa si al llegar al salón me topo con la puerta cerrada y cuando me asome a la ventanilla vea al profesor haciéndome el típico gesto con las manos señalando mi tardanza y la imposibilidad de entrar al aula? Al fin y al cabo, no tenía ni idea quien era el profesor, no sabía si era alto o bajito, gordo o flaco, si era de esos profesores exigentes que no permiten un minuto de tardanza o, por el contrario, de aquellos que son relajados y no tienen problema con que los alumnos entren tarde. Sea como sea, no estaba dispuesto a averiguarlo en ese momento; guarde el celular, el cual venía revisando para confirmar el número del salón, y aceleré la marcha. El salón estaba en e...